AUVASA pone de manifiesto su compromiso ambiental con el cálculo de la huella de carbono asociada a su actividad en el año 2025.
- La empresa continúa con su compromiso de disminuir las emisiones de gases invernadero y la mejora de la calidad del aire hacia una ciudad más saludable.
- El uso del autobús urbano el pasado año, con emisiones de 10.815 toneladas de CO2, redujo la huella de carbono en una magnitud cuatro veces y media mayor que la que se habría producido si todos los usuarios hubieran utilizado su vehículo propio para desplazarse.
- La utilización del servicio de AUVASA ahorra al año en emisiones tanto como lo que puedan generar 22.000 hogares con el uso de la calefacción.
El respeto y la protección del medio ambiente constituyen uno de los pilares de la política estratégica de AUVASA, en un compromiso claro con medidas como la renovación progresiva de la flota de autobuses, incorporación de sistema de conducción eficiente, actuaciones para reducción de consumos energéticos en instalaciones y fomento de la movilidad activa con los nuevos servicios de movilidad, como es la bicicleta pública BIKI.
En el ámbito de este compromiso con la disminución de las emisiones de gases invernadero y la mejora de la calidad del aire hacia una ciudad más saludable, AUVASA ha calculado los datos de huella de carbono asociados a su actividad.
En el año 2025, AUVASA ha procedido a calcular la huella de carbono conforme a la metodología internacional GHG Protocol, en base a los factores de emisión publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD), para identificar, cuantificar y documentar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de las su actividad.
Este cálculo se ha realizado según las emisiones directas (alcance 1) y las emisiones indirectas (alcance 2) por energía adquirida y consumida, lo que ha supuesto un total de 10.815 toneladas de CO2 equivalente, de las que 10.277 se corresponden con las emisiones directas (alcance 1) y 538 con las indirectas (alcance 2), lo que supone una ratio de 0,0004 kg de CO2 equivalente por viaje en autobús registrado en el año 2025.
Las emisiones se corresponden en mayor medida por las derivadas de los vehículos de la flota, que suponen el 93% sobre el total de la huella de carbono, mientras que el resto se refieren a las emisiones directa de instalaciones (caldera de gas) e indirectas por consumo eléctrico de autobuses e instalaciones de la empresa, elementos de movilidad vertical, Biki y Parkibici.
Respecto a la flota de autobuses, cabe destacar no solo el proceso de renovación de la flota por vehículos más eficientes desde el punto de vista energético y ambiental, sino también el uso racional de estos destinando los menos contaminantes a las líneas con mayor producción comercial en la red de líneas de AUVASA.
En este sentido, con la incorporación de los seis nuevos autobuses articulados accionados por GNC en el año 2025 se han retirado del servicio tres autobuses diésel Euro IV, lo que ha contribuido a reducir las emisiones contaminantes en un 12% para partículas y del 44% y 25% respectivamente para NOx y HC, mientras que las emisiones de CO2 son similares al año anterior.
En atención a los datos calculados, AUVASA presenta un factor de emisión de 32,8 gr. CO2 eq. por viajero veh.-km en autobús, lo que supone que la huella de carbono ahorrada frente al uso del vehículo convencional en los viajes registrados en el año 2025 en autobús urbano es de 48.252 tn de CO2, es decir un ahorro cuatro veces y media superior a la que produce, el equivalente a la generada por cerca de 22.000 hogares en el año 2025 por el uso de calefacción.
De igual modo, el uso del servicio BIKI frente al vehículo convencional supone un ahorro de huella de carbono en torno a 468 tn CO2 eq.
Medidas como la modernización de la flota, la reorganización del servicio, adecuaciones de las infraestructuras o la aplicación de sistemas de mantenimiento predictivo y de asistencia eficiente a la conducción contribuyen de manera significativa al ahorro en la huella de carbono, donde el uso del transporte urbano y BIKI para los desplazamientos habituales contribuyen a la reducción de la huella de carbono y mejorar la calidad del aire en la ciudad de Valladolid.




